Hoy comienzo una serie de post que voy a dedicar a la publicidad impresa en moda y a su evolución a lo largo de los años.
Os dejo con un siglo de publicidad en imágenes :-).
Siempre me han encantado las librerías. Me gusta perderme en ellas, desde un fnac en época de navidades, con el agobio que eso conlleva, hasta las librerías antiguas como la la calle Santa Ana de Barcelona, donde, el olor a viejo te inunda.
Me gusta todo lo que allí se guarda, la cultura que se respira, el silencio, la inspiración y, el sentimiento que me inunda a querer leer y a saber de todo.
Creo que esto me viene de bien pequeña, esos días antes de empezar el colegio, cuando ibas a la librería del barrio a comprar los libros, los cuadernos y los bolígrafos nuevos. Ese olor a papel nuevo, al plástico de forrar los libros...
Os imagináis como sería quedaros una noche encerrados en una biblioteca y que los libros bailasen? Es lo que han conseguido Sean Ohlenkamp y Lisa Blonder con su stop motion The Joy of Books.
Aquí os dejo otro stop motion creado también por ellos el año pasado.
Al principio no he sabido muy bien por qué me llamaban la atención estas imágenes de árboles "forrados" con telas blancas. Y es que, lo que el fotógrafo Zander Olsen, consigue con estas telas blancas es crear un efecto óptico ampliando la línea del horizonte a nuestros ojos.
Tengo mucho que aprender!
Así solamente puedo describir a esta miniserie británica emitida por Channel 4 y creada por Charlie Broker.
Black Mirror podría definirse como una crítica o un análisis de la sociedad de la información, a cómo las redes sociales, la tecnología y la opinión pública pueden afectarnos en nuestro día a día. Todo ello, hecho de la manera más impactante. Estos tres capítulos me dejaron enganchada desde el minuto 1.
3 capítulos, 3 historias. Lo mejor de Black Mirror es que sus tres únicos capítulos son independientes, con actores y tramas diferentes y cada uno de ellos nos lleva a un territorio moral en el que plantearnos alguna cuestion.
Os dejo el trailer, no dice mucho, yo no diré nada, solo que lo veáis (y me contéis).